Algo no calculado ocurrió en el Día Mundial del Piñón organizado por nuestro gentil diario. Sin ser percatadas por la seguridad del evento, se infiltraron varias castañas con el propósito de arruinar esta fiesta ciudadana. Pero los piñones eran locales y la cuestión no pasó a mayores. Además, la oganización minimizó el impase.
Me gusta Temuco. Pero ahora me gusta mucho más. Por que ando por la vida con una mirada nueva, la mirada del corresponsal ciudadano, que se detiene a grabar las imágenes de la ciudad y a escuchar más atentamente a su gente. Así descubrí que Temuco tiene muchos olores y colores, no sólo en primavera y verano, también en otoño e inverno.
Por supuesto muchos piñones, pero también castañas, cientos de ellas (aproblemadas por el protagonismo de los piñones), murtilla (que dulces son), mosquetas (han probado la mermelada), manzanas amarillas, rabanitos, entre otros, se venden en nuestras calles y plazas, generalmente por humildes mujeres campesinas a un muy bajo valor. Mientras las calles se siguen llenando de amarillo por las hojas caídas de los arboles, estos productos y su gente le dan mucho más color y calor a una estación gris. Por eso, también me gusta Temuco en otoño.















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